Para entender por qué el surubí desata pasiones en la Perla del Sur, primero hay que rendirle pleitesía. Este gigante de piel atigrada y bigotes sabios habita los rincones más profundos y frescos del río. Su carne es blanca, firme, noble como pocas, carente de esas espinas traicioneras que ahuyentan a los conversadores distraídos en la mesa.
Cocinarlo es un arte que requiere py'aguapy (paz interior, serenidad). Si lo apurás, se seca; si lo descuidás, pierde su magia. Pero cuando cae en las manos correctas, sobre un colchón de brasas de quebracho o algarrobo, se transforma en un manjar celestial.En Encarnación, la tradición culinaria ha evolucionado de manera fascinante. Hoy conviven los antiguos templos del sabor, donde el pescado se sirve con la honestidad del espigón y la receta de la abuela, con propuestas vanguardistas que se animan a acariciarlo con salsas de maracuyá, texturas de mandioca crocante o reducciones de caña paraguaya. Sea cual sea tu estilo, aquí te dejamos el mapa del tesoro para que experimentes un verdadero karu guasu (banquete).
Receta
CHUPIN DE SURUBÍ
Receta espectacular, que no se desarma y es riquísima. Lo primero, en un disco de arado o sartén grande, sofreír los vegetales por orden de acuerdo a los puntos de cocción en aceite y el ajo en láminas. Luego desglosar con un poco de vino blanco seco. Es importante ver cómo va quedando y entonces acomodar las papas, condimentar con pimienta, romero, cebolla, pimentón, ají molido, sal a gusto y algo más, según cada paladar. Agregar el fumet y el tomate triturado para luego acomodar pedazos o trozos del surubí. Así se va cocinando con el vapor de la misma preparación y para el fumet utilizar el espinazo del pescado junto con vegetales cortados irregularmente cebolla, zanahoria, laurel pimienta negra en grano y ajo. Cubrir todo con agua y llevar a hervor, bajar el fuego e ir espumando para retirar impurezas. Siempre controlar que la cocción sea uniforme. Después, a disfrutar!!!
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